
Un trabajo DESDE lo femenino... PARA mujeres y PARA todo varón de mente y corazón abiertos. Un viaje HACIA la transformación del vínculo femenino-masculino.
El gran costo de la vía amazónica es la sequedad y el encierro en el individualismo. Mientras que la trampa de la vía de la cueva es la oscuridad y la disolución de la personalidad... ¿Qué puede significar la noción de fuego plural, para una mujer criada y culturalmente condicionada por el mandato de la mujer completa (esposa, madre, profesional, amante, compañera... y la lista puede seguir, interminable)?
Como es obvio, una mujer que aspira a ser perfecta –Marion Woodman diría: “una mujer que ha hecho de la perfección su adicción”- no tiene tiempo ni entiende el propósito de agruparse con otras mujeres. Sea consciente de esto o no, sólo dedica tiempo y esfuerzos a una cosa: ser considerada la Elegida y ser distinguida del resto. Y no creamos que esta modalidad se encuentra sólo entre las empresarias, las políticas, las divas del espectáculo o las académicas. A veces este penoso síndrome queda camuflado tras las buenas y silenciosas maneras de una empleada colaboradora o de una madre y ama de casa ejemplar.
En esta dirección, los rituales y las limpiezas -del cuerpo y del alma- son la mejor vía para restaurar esa fuerza adormecida. Producen un nuevo contacto con la comunidad de lo femenino, con la confianza que una mujer genera espontáneamente en otra cuando ambas sienten que el hijo de una podría perfectamente ser amamantado por la otra, con la evidencia de que las mujeres generamos frutos de la vida, aún cuando al principio éstos necesiten la impronta de nuestros vientres, pechos, cerebros y brazos particulares. La conmoción espontánea que nos recorre, como una descarga eléctrica, cuando la crueldad amenaza a alguna cría vulnerable o necesitada de protección, nos mancomuna a las mujeres aunque pertenezcamos a pueblos enemigos. En el otro extremo, la anestesia de esa profunda intuición femenina, que en el fondo es transpersonal, ha generado la mayor de las penurias en la psique de las mujeres y en su entorno.
En la Red LunaVenus llevamos algunos años investigando y experimentando acerca del renacer de este olvidado fuego femenino así como acerca del vínculo entre varones y mujeres, a través de la recreación grupal de viejos mitos de la humanidad. Empleado como medio –no como un fin en sí mismo- la actualización del mito es una extraordinaria vía de sanación y de recuperación de energía, en los respectivos trabajos de género. En las propuestas mixtas, conduce a un renacimiento de la relación masculino-femenina al convocar –para limpiarlas poco a poco- esas imágenes arcaicas que todavía nos hechizan, alejándonos del encuentro profundo.